Pulsa fuera para salir.

06/03/2026

Violencia digital contra las periodistas

En este 8 de Marzo, las profesionales denuncian las "cacerías" digitales y el señalamiento mediático que buscan devolver a las mujeres a la zona de silencio.

feminsmo

Este 8 de Marzo, las periodistas de Madrid no solo salimos a la calle para seguir denunciando la lacra social que supone la violencia contra las mujeres sino, además,  para defender la igualdad salarial o el fin de los techos de cristal. Y, asimismo, para constatar que informar siendo mujer se ha convertido en una actividad de alto riesgo.

El ejercicio del periodismo atraviesa una crisis de seguridad que ha encontrado en el ecosistema digital su campo de batalla más encarnizado. Lo que algunos intentan vender como «libertad de expresión» en redes sociales es, en realidad, una herramienta de disciplinamiento machista diseñada para amedrentar a las profesionales y expulsarlas del debate público. 

Las oleadas de acoso que sufrimos no son casuales ni espontáneas. Son cacerías coordinadas. Cuando la periodista es mujer, el ataque deja de ser una discrepancia profesional para convertirse en una agresión personal: insultos sexualizados, amenazas de violación, escrutinio de nuestro físico y campañas de desprestigio que buscan minar nuestra credibilidad y nuestra salud mental. El objetivo es nítido: que nos lo pensemos dos veces antes de firmar un artículo, que bajemos el tono, que estemos calladitas… En definitiva, que volvamos a la zona de silencio.

Es especialmente intolerable el papel de ciertos espacios mediáticos de máxima audiencia que han perfeccionado una forma de violencia institucionalizada: el señalamiento desde el plató. Cuando presentadores de televisión o tertulianos con audiencias copiosas, por ejemplo, ponen el foco sobre compañeras, a menudo con un sarcasmo cargado de condescendencia, están activando el interruptor del odio digital. Y esas bromas en horario estelar son la chispa que incendia minutos después las redes.

Desde el Sindicato de Periodistas de Madrid (SPM) gritamos este 8M que el acoso no es parte del oficio. No aceptamos que la violencia digital sea «el precio a pagar» por informar. Exigimos a las empresas periodísticas protocolos reales y urgentes; la protección de las trabajadoras frente al odio externo es una obligación legal que no admite más excusas.

Si el objetivo de este acoso es la autocensura, nuestra respuesta es la unión y la firmeza. No vamos a retroceder ni un centímetro. Porque cuando intentan silenciar a una periodista, no solo agreden a una trabajadora, están hiriendo de muerte el derecho de toda la sociedad a saber qué está pasando. Este 8 de Marzo, nuestra mejor crónica es la resistencia.

*Yolanda Alba secretaria de igualdad y diversidad del SPM.

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